martes, 19 de junio de 2012

COMPAÑERO DEL ALMA


Nunca fueron ilustres, nunca el agua mansa  les arrastró, nunca el rastro del  sumiso conformismo atisbo en sus caras, nunca los marcaron “grandes de la palabra” (ni siquiera Silvio), pero siempre han dicho lo suyo a  tiempo. Ya no son tantas estrellas como para eclipsar el día pero siguen atrapando el firmamento con su lucha,  sus reivindicaciones otros las rindieron ya, pero siguen retumbando  tambores a su paso. Mirada firme, puño en alto,  señales de humo que muestran corazones  agonizantes ante un futuro negro. Patrona solo una. 

No va a dejar de arder  carbón en España, indignante que sea el de importación. ¡Queremos el nuestro! Arrastrados por decisiones ajenas, al amparo de una Europa a la que pertenecemos, con una moneda única que se implantó dándonos  gato por liebre, en medio de una nada que se nos escapa como el humo entre los dedos , exigimos respeto, un poco de dignidad o llamémoslo decencia. Se puede engañar a algunos pero no se puede  confundir a todo un pueblo .Como pretender  doblegar a los que claman por el derecho de sus hijos  a sobrevivir, a conservar  lo nuestro, a  forjarse un futuro en la tierra que vio nacer a sus padres, a sus abuelos .No todos somos iguales, ellos no se encogen al son de extraños desconocidos en un tren que no es el nuestro .Ellos son  el pueblo. No tildemos de pedigüeños a quienes solo reclaman  continuidad. Bajemos al Cristo de las cadenas, izemos a los que derrocharon lo que debía ser  empleado en otros menesteres. Lástima que los justos paguen por pecadores. Lástima que todavía hay quienes se dejen engañar por falsos retratos mediáticos.
 
Me asomo a la ventana, pierdo la vista en un horizonte lejano y vislumbro entre sombras  un hombre, anónimo para todos, no para mí. Gesto recio, genio en la mirada, manos grandes  y desgastadas, en la derecha sujeta un  corazón, en la izquierda un  pulmón. Tose, no emite ruido alguno, hace mucho tiempo de eso, no recuerda la respiración. Trae un himno bajo el brazo .No estáis solos compañeros. Aún recuerda la punzada en el pecho de aquel que emigra a buscar algo mejor. Aún recuerda su marcha lenta,  la lucha incansable por un futuro mejor, por un plato caliente  para sus hijos. Sube un peldaño y baja dos, no se rinde, retoma la escalada. Le sudan las manos. Cae  al suelo, pelea, se levanta. Uno no se rinde si se va la vida en ello. Sonríe con la intensidad que traen los recuerdos inolvidables, me embriaga como si todo fuera un sueño. En la cabeza un casco,  mono sucio, aroma a carbón.  Me ahogo en el suspiro que intento acallar cuando me tiende su elegía, la de Unamuno a Ramón Sijé: Temprano levantó la muerte el duelo, temprano madrugó la madrugada, temprano estás rodando por el suelo , COMPAÑERO DEL ALMA COMPAÑERO.  

Desnudo mi rabia porque me enseñasteis que aún en la lucha el Odio se combate con Amor, que  la empatía es el mejor de los regalos y la libertad es un derecho innato, que no adquirido, el de no CLAUDICAR.

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